te miro a los ojos,
que ya no son tus ojos;
te miro las manos,
que ya no son tus manos;
te miro desde lejos y te has ensanchado,
pero no de alma
sino de pena y soledad
te miro la boca,
que ya no habla
sino que grita;
te miro a los ojos,
que ya no son tus ojos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario