entre esas cuatro paredes no hay quien no llore
es la bajada a los infiernos de este semi-mundo (si es que es mundo)
y que es a su vez mudo
como esas cuatro paredes en las que no hay quien no llore;
nos sentimos perdidos
pero hacemos como si nada
mientras lloramos entre esas cuatro paredes,
aunque hoy hemos estado a punto de romperlas.
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