Hoy las nubes han vuelto a acechar para recordarme que los fantasmas siguen ahí, que en realidad no hay más ciego que el que no quiere ver. Espero a que todo se disperse y corro bajo una lluvia de agosto que casi no siento.
A mi la lluvia ya no me moja.
Me ignora y no quiere ni tocarme.
Siéntate contra una pared, mira como te quitan la luna y arranca hierba del suelo.
Y párate a escuchar los corazones de la gente y los colores de los ojos.
(tu pupila es azul y si en su fondo
como un punto de luz radia una idea
me parece en el cielo de la tarde
una perdida estrella)
Coge las nubes con la mano y apartalas,
ResponderEliminartu mirada lo agradecerá,
mi mirada buscará el reflejo,
y en qualquier otra parte quizá va a llover.
Gran moment en petit temps! :)